Te soñé: como quien sueña con un mundo feliz,
como la esperanza soñada por toda la humanidad.
Estabas más bella, más hermosa, como si Afrodita hubiese reencarnado en ti.
Me volviste loco con solo tu mirada y yo decidí no recuperar la razón.
Estabas tan cerca y tan lejos a la vez, como una luna llena que me acompaña y a la vez se desvanece.
Y aún lejos, se siente hermosa.
Y yo creo que le gusto porque me sigue a todas partes.
Dicen que la luna llena trae locura y me volviste loco.
Puedo decir con justa razón que en ese sueño, tú fuiste mi luna llena.
Irónico que la luna esté llena y mi ser tenga hambre.
Hambre de comerte a besos como si la luna fuera de queso.
Y perdón por la mordida, es la primera vez que pruebo el cielo.
No quiero otra cosa más que volverte a ver.
No quiero otra cosa más que saber de ti.
No quiero otra cosa más que unirme a la luna en uno solo y
perdernos en el universo por toda la eternidad.
Te quiero a ti.
Quiero la luna.
Quiero el universo.
Hoy te soñé.
Hoy soy espiritual.
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Poesía